martes, 11 de febrero de 2014

¡Viva la Virgen del Carmen!

Los que amamos el mar sobre todas las cosas, sentimos a la Virgen del Carmen como muy nuestra. Seas creyente o no, oler el salitre torreño es sentir el andar de la Señora que sale de su ermita a las calles cada 16 de julio. Cuando vivía en la casa de arriba, corríamos a por los abuelos para que nos ayudaran a elegir los vestidos convenientes para la ocasión, los que temían más volantes y junto a nuestros padres, tíos y primos, conquistábamos la arena de la playa para no perdernos el desfile de barcos y los castillos de fuegos artificiales. Al ir cumpliendo años, algunos nos atrevíamos a acercarnos con la piragua, y mi primo Carletes se dedicó durante buena parte de mi adolescencia a intentar convencernos de llegar nadando, algo que horrorizaba a mi madre, que nada más escuchar mencionar la idea se llevaba las manos a la cabeza.
Al día siguiente, lo que más nos gustaba era ver la procesión por debajo del puente verde de El Maraute. En aquella época colocaban un altavoz enorme y podía escucharse de una punta a otra de Torrenueva la Salve Marinera cantada por los soldados de no sé qué ejército. Era emocionante. Normalmente nos solía llevar Paolo, que se la sabía a la perfección aunque después empezara a liarnos con el Himno de Aviación, que también controlaba bastante.
Para nosotros, la fiesta de la Virgen del Carmen era la puerta de entrada al verano, la llegada de los días que llevábamos meses esperando. Luces en el pueblo, las calles llenas de gente, y miles de planes. Cuando no íbamos al mar a pasar la tarde, mis tíos y mi abuela ya se las apañaban para inventar un 'cirquillo' en la casa de la tía Isin consistente en disfrazarnos de alguna temática que se les hubiera ocurrido y ponernos a hacer un poco el payaso con coreografías casi perfectas delante de la bisabuela Carmen, que era la homenajeada. Hicimos de todo, desde vestirnos de tuna con pequeñas capas negras en las que mi tía Chabela pegó pacientemente pegatinas de los chicles Cheiw hasta de animadoras de la selección española de fútbol, con pompones y todo y una especie de baile que consistía en moverlos mucho hasta hacer viento por encima de nuestras cabezas. Luego, los mayores nos dejaban a un lado y cogían las guitarras y cantaban cosas. Mi madre, que por esa época estaba en pleno auge cantautoril, le dedicó a Torrenueva una preciosa canción con la que luego nos emocionaría a todos.
Probablemente fuera casualidad, pero a la Virgen la paraban siempre delante de la casa de mi tía Isin, y nosotros estábamos muy orgullosos porque a la bisi le encantaba. De esas actuaciones claro que guardamos grandes recuerdos. Cómo olvidar a esos tunos que apenas medían medio metro subiendo por las escaleras con nuestras guitarras de mentira y andando con cuidado para no pisarle la capa al de delante. La Virgen del Carmen era nuestra excusa, la verdad es que desde aquel momento la ropa empezaba a oler a estío y Torrenueva se convertía de nuevo, un año más, en nuestro paraíso.
Un par de helados a los que a menudo se les pegaba la arena, el chasquido del crujir entre los dientes, las luces de los barcos en la distancia, los momentos que jamás se olvidan... Ahora, con el paso del tiempo, cuando las pequeñas cosas cobran más valor, es cuando la vida aparece con mayor belleza, fluyendo a contracorriente, haciéndote luchar por lo que sueñas y lo que quieres.
A menudo, cuando me pregunto por el sentido de determinadas cosas o del paso del tiempo, me detengo en ese porche, con la manguera apagada pero perdiendo un hilillo de agua que nos gustaba beber, vestidos de animadores, de bailarinas, de tunos... pero siempre con la mirada clara que regala la certeza de la infancia.

1 comentario:

  1. ....no era casualidad....el "curilla" siempre la paraba allí para k la abuela Carmela pudiera verla.....el último verano , cuando ya estaba muy malita , no solo la paró.....sino k hizo k la volvieran para k la abuela pudiera verle la cara
    ...esta foto la hizo tú padre y yo la tengo en un portarretratos en mi cuarto de estar....no soy muy de vírgenes y santos.....pero la Virgen del Carmen de Torrenueva y más , vista desde mi casa......es algo k nunca olvidaré y me encanta tener este recuerdo

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