Hoy voy a dedicarle un post en mi blog a Paco de Lucía. ¿Qué pinta el guitarrista flamenco en un espacio en el que hablo de recuerdos de mi infancia? Como todas, mi niñez tuvo una banda sonora en la que se entremezclaban por doquier todos los géneros musicales posibles. Además, mi madre tenía una guitarra española artesana con la que siempre había que manejar el máximo respeto, porque era artesana y muy española además de bastante buena, hecha a mano, como ponía en una etiqueta que había en la boca atravesada por las seis cuerdas. "Esta guitarra se la regalé yo a tu madre cuando éramos novios", explicaba, muy docto, mi padre mientras la tomaba con cuidado metida en su funda de cuadros.
Con ella, mi madre componía y cantaba sus canciones preferidas: 'La guerra cruel' de Mocedades, 'Detalles' de Roberto Carlos o 'Mis manos en tu cintura' de Adamo. También escribía las suyas propias en las que se encuentra un magnífico tema dedicado a Torrenueva que me sabía casi de memoria. El caso es que entre los cientos de vinilos que reposaban en la casa de El Maraute (selección para los meses de verano) había unos cuantos del guitarrista algecireño, que viajaban de acá para allá en la maleta de temporada.
Recuerdo despertar con el sonido de 'Entre dos aguas' en el tocadiscos, que cuando sonaba de madrugada me recordaba al golpear rítmico de las olas del Mediterráneo y me imaginaba que el autor le cambiaba el nombre y la llamaba 'Entre dos mares'.
Me encantaba, ya desde pequeña, seguir el ritmo que se iba acelerando con el latido de corazón, el mismo que esta mañana le ha fallado, sorprendiendo, apenas recién salido el sol, a los amantes de la música. Yo era inmensamente feliz sentada en el suelo, cotilleando entre los discos, y siempre me llamaban mucho la atención las enormes patillas de Paco, impresas en la portada de un vinilo que a veces amarilleaba por el tiempo. Y marcado con el nombre de mi madre en una esquina. Sensación de pertenencia de aquellos sonidos maravillosos. No recuerdo si ella se atrevió a la guitarra con algunos de esos temas pero imagino que no lo haría. Paco era muy grande. Demasiado quizás, para que su arte se quedara sólo en este mundo. Finalmente se marchó con el Príncipe Gitano. Y tal vez ahora se mitifique si figura. Este país es muy dado a idolatrar a aquellos que desaparecen de repente. Aunque es diferente. Lo que fue, lo que es y lo que será se lo ha ganado él a golpe de cuerda y de claves de sol. El alma de una Andalucía que suena a gloria por tarantos ahora en las alturas.
Parece que de golpe se revuelven en la cabeza los sentimientos y que no puede dejar de moverse inquieta para trasladarme de nuevo a aquellos años, a aquel suelo de baldosas negras y blancas, en el que pasaba el tiempo antes de ir a la playa ordenando cuidadosamente los vinilos para encontrarme de cuando en cuando con las enormes patillas, la seriedad en el gesto y la mano del de Lucía acariciando el mástil de su guitarra.
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