lunes, 10 de noviembre de 2014

¡No te lo esperabas!

Me dicen mis amigos de Motril, los de toda la vida, que igual necesito tomar más café (descafeinado, es sí, para evitar en Adrián el efecto lémur de ojos como platos durante todo el día) con gente de mi edad cuando les cuento el fascinante misterio de compartir las veinticuatro horas del día con un bebé de un mes. Dicen los entendidos que a esta edad únicamente quieren dormir y comer. El mío durante el día duerme poco, aunque afortunadamente, luego por la noche es un bendito.

Lo que pasa es que para dar vida a las horas y pasar el tiempo con él (ya se ríe de cuando en cuando) me invento algunos juegos que son bastante entretenidos y fáciles. Podría ignorarlos, pero creo conveniente hacer alguna que otra mención.

- Eructo por besito. Normalmente jugamos después de comer, cuando Adrián tiene que echar los gases. No sé lo que piensa de este juego, pero siempre me gana. Cuando eructa tengo que darle un besito. Pero como se queda mirándome fijamente con la boca abierta de 'he comido muy bien', pues le doy más y más besos saltándome las normas.  Es un problema que tengo cuando juego con él.

- Peíllo por besito. Las bases con fundamentalmente como el anterior, pero en vez de ser eructito, es un peíllo. También pierdo siempre.

- Engué. Este juego le gusta a Adrián pero a mí no. De repente arruga la nariz, se pone colorado y empieza a gritar: "¡Enguéeeee, enguéeeee! Yo lo odio y por eso siempre le digo que si elige ese juego va a tener que hacerlo sólo. Si decide que así sea, hay que hacer todo lo posible para que deje de jugar. Ya sea cogerlo en brazos, darle más besillos (parezco una abuelita de las que estampan besos sonoros sin parar y apenas sin respirar) o intentar convencerle de que 'Engué' es un juego absurdo.

- ¡No te lo esperabas! Esta es mi última creación. Simplemente es darle besos y decir "¡No te lo esperabas, no te lo esperabas! con cada uno de ellos. Por supuesto que no se los espera, y eso le da más magia al juego que al final se convierte algo así como en un monólogo por mi parte.

La verdad es que inventar juegos para un bebé de un mes es toda una aventura. Pero ahora estoy en pleno proceso creativo. Pasar tantas horas al día con él es suficiente para conocerle un poco, saber cuando está contento o cuando quiere jugar a 'Engué'. Prometo firmemente que conforme vaya creando otros juegos os iré informando por aquí. Hay ideas tan valiosas que merecen ser compartidas.

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